PEDIATRIA
 
PEDIATRIA
GASTROSQUISIS
ANGELITOS
Mis enlaces favoritos
PEDIATRIA

Imagen
 
CUIDADO DEL BEBE



ALIMENTACIÓN:

La leche de madre es el mejor alimento para tu bebé, lo hará crecer adecuadamente, lo protegerá de muchas enfermedades (principalmente la diarrea), le brindará seguridad y afecto. Durante los primeros días coloque al niño al pecho cada vez que lo reclame. Las mamadas deben ser cortas y frecuentes.
A pesar que la "bajada" de la leche no se produce hasta el tercer o quinto día, tu bebé no necesita otro alimento. No se debe dar ningún tipo de té, medicamento u otro tipo de leche sin consultar previamente al pediatra.


HIGIENE:

Lávate las manos antes de tocar a tu hijo. El cordón umbilical debe ser limpiado con gasa y alcohol en cada cambio de pañales, no tengas temor de tocarlo ya que el ombligo no duele. Un día después de la caída del cordón se aconseja el baño diario utilizando jabón blanco o de glicerina, sin perfume. Usar aceite u óleo calcáreo para la cola del bebé. Los perfumes no deberían ser usados.


CARACTERÍSTICAS DEL RECIÉN NACIDO:

El niño alimentado a pecho puede ir de cuerpo varias veces por día, o bien pasar dos o tres días sin tener ninguna. Las deposiciones suelen ser grumosas y de color amarillento. Normalmente el bebé puede dejar escapar por la boca parte de lo que comió, al eructar o estando ya en la cuna (regurgitación).
Luego de la caída del cordón puede producirse la pérdida de una pequeña cantidad de sangre.
Son normales el hipo, el estornudo, los sobresaltos, las manos y pies fríos.
Durante los primeros días suelen tener los "pechitos" hinchados y en las niñas puede aparecer una pequeña cantidad de flujo por la vagina.


RECOMENDACIONES:

No abrigues demasiado a tu bebé, el tiene el mismo frío y calor que vos. Sobre la piel del bebé es preferible usar ropa blanca y evitar la bombacha de goma, para prevenir paspaduras. El niño debe dormir en su cuna, con la cabeza hacia un costado, y sin almohada.


SIGNOS DE ALARMA:

Es conveniente que consultes lo antes posible si tu recién nacido presenta:

1- piel amarilla (ictericia)
2- dificultad al respirar (fatiga)
3- vómitos abundantes y frecuentes
4- fiebre (temperatura mayor a 37,5º)
5- rechazo al alimento o succión débil
6- deposiciones líquidas y frecuentes
7- llanto débil


CONTROLES:

Tu bebé debe ser controlado por el pediatra a la semana de nacido, y luego todos los meses hasta el año de vida, aunque esté sano, para valorar su crecimiento, vacunas, alimentación, y resolver todas las dudas que aparezcan durante su crianza.
Felicitaciones por tu bebé. Esperamos que estos consejos te sean útiles y que nuestro contacto no se interrumpa.








 
Bronquiolitis, uno de cada seis bebés padecen esta enfermedad


Entre el 10 y el 15 por ciento de los niños españoles menores de un año padecieron bronquiolitis, enfermedad que ataca las terminales de los bronquios o bronquiolos, sostiene el Servicio Vasco de Salud, con sede en Bilbao.
Aunque esta cifra es porcentualmente considerable, el índice de mortalidad en los neonatos por bronquiolitis es bajo, respecto a otras enfermedades, como la neumonía y los males congénitos. Según la entidad estadística de salud mexicana -INEGI SSA/ DGEI- de cada 100 mil niños nacidos vivos, 20 mueren de este mal. Esta cifra corresponde al 1,23 por ciento de infantes que falllecen por esta causa. Si no es tratada a su debido tiempo y con los cuidados necesarios, la bronquiolitis puede desencadenar una neumonía o crup, enfermedades con mayores índices de mortalidad.

Según el Servicio Vasco, la bronquiolitis puede ser causada por varios tipos de virus entre los que se encuentran el Virus Respiratorio Sincital, el Virus Adenovirus, el Virus Parainfluenza, el Virus Rinovirus o el Virus Influenza.

En los países que presentan estaciones climáticas, se desarrolla con mas facilidad durante el invierno y, en los países tórridos, estos casos se presentan durante todo el año, con mas frecuencia en las ciudades más húmedas y en las que ocurren cambios de clima constantes como Barranquilla y Bogotá, en el caso colombiano.

Síntomas

La bronquiolitis es una infección en la vía aérea inferior (causada por los virus antes mencionados) que ataca generalmente a los lactantes y que reincide tiempo después de la primera recaída. Puede causar eventualmente una afección en las vías respiratorias del niño. Según la pediatra colombiana, María José Pedraza, la bronquiolitis empieza con todos los síntomas de la gripe o catarro de vía aérea superior, desencadenando a los pocos días (entre 2 y 5) los siguientes síntomas:


Gran dificultad respiratoria. Respiración corta y agitada, algunas veces produciendo un silbido parecido al que produce el asma
Tos constante
Fiebre baja durante los primeros días
Color pálido o azulado en la cara o algunas partes del cuerpo (piernas, pies, estómago)
Dificultad para conciliar el sueño
Dificultad para tomar el pecho o el biberón
Pausas respiratorias o apneas (más comunes en bebés prematuros)

Esta enfermedad, que afecta principalmente a los niños, puede transmitirse por las secreciones respiratorias, por contacto directo u objetos del hogar, especialmente en el primer año del bebé. La duración de la incubación varía de 2 a 8 días, dependiendo del virus que la cause. Posteriormente, la enfermedad puede durar tres días, en promedio, con algunos síntomas más largos, como la tos que puede perdura hasta por 3 semanas más.
Lo que los padres pueden esperar

Al primer síntoma de bronquiolitis, es necesario acudir inmediatamente a su médico o a una sala de urgencias para que se evalúe si es necesaria o no la hospitalización del niño. Una vez en la clínica, puede tratarse de la siguiente manera (el tratamiento dependerá del nivel o grado de la enfermedad y del médico que trate al niño):


Puede colocársele al niño un sensor en sus dedos un Oxímetro o Saturómetro para asegurarse de la oxigenación de la sangre.
Puede suministrársele oxígeno
Puede tomársele un Rx de Tórax si hay sospecha de neumonía
Puede practicársele un cultivo de virus en las secreciones nasales.
Puede iniciarse un tratamiento por medio intravenoso.
Puede iniciarse por vía inhaladora, el suministro de una medicación broncodilatadora, por medio de neobulizador o una aereo-cámara.
En algunos casos, el equipo médico decide utilizar corticoides, para tratar los casos más severos de bronquiolitis.

Según Pedraza, es importante que los padres pregunten constantemente por el tipo de tratamiento que se está siguiendo, pues algunos procedimientos (como los llevados a cabo por vía intravenosa o la terapia respiratoria) pueden causar dolor en los niños y, por tanto, alteraciones en los padres.
Recomendaciones para los padres

Independientemente del tratamiento médico, los padres del niño enfermo deben contribuir en dos de los procesos más difíciles: comer y dormir. Comer, puesto que su estado de agitación impide, en algunos casos, la toma de pecho o biberón. Según Bárbara de Zuleta, líder de la Liga de la Leche en Bogotá (Leche League), algunas madres que conocen los síntomas de la bronquiolitis descubren prontamente la anomalía en sus hijos, por la dificultad para recibir leche materna. Dormir también resulta un proceso complejo, en la medida en que los síntomas de congestión y dificultad para respirar se agravan -especialmente en la madrugada- impidiendo la conciliación del sueño o mantener el sueño profundo.

Las recomendaciones para la alimentación, sostiene Zuleta, están basadas en la modificación de los horarios. Debe reducirse el tiempo de cada toma, pero incrementar el número de comidas diarias. En los niños mayores de cinco meses, que usualmente no tienen a la leche como único alimento, este proceso -agrega Zuleta- se facilita, pues la misma posición de alimentación materna (acunados a la madre) los congestiona. En todo caso, afirma la experta, la leche materna por su variación de acuerdo a las necesidades del bebé, es una buena medicina para generar anticuerpos en los niños enfermos.

En el caso del sueño, si el paciente es bebé, puede resultar aconsejable -a menos que el médico indique otra cosa- que duerma con su madre ligeramente sentada, sosteniéndolo en el pecho. Si es un niño mayor de 6 meses, sostiene Pedraza, deberá dormir inclinado, recostado sobre almohadas.

Estas recomendaciones permiten que las vías respiratorias del niño estén -por más tiempo- libres de mucosidades.

Un porcentaje importante de los padres, siguiendo tradiciones familiares, suele utilizar humidificadores, con el fin de hacer más fácil la respiración. Pedraza sostiene que, por el contrario, su aporte a la solución de la bronquiolitis es ineficaz y, en algunos casos, contraproducente. De la misma manera, es importante evitar la medicación de jarabes o expectorantes, por parte de los padres de familia.

Prevención

Los virus que producen enfermedades en el tracto respiratorio no han podido ser atacados por vacunas. De esta forma, la única prevención a este mal corre por cuenta del cuidado que los padres deben tener sobre las rutinas de sus hijos. No exponer a los bebés a cambios bruscos de temperaturas o a corrientes de aire, puede ser un primer camino de ayuda. Los niños, especialmente en los primeros meses de vida, no deberán ser expuestos a grandes multitudes como centros religiosos, centros comerciales y supermercados. En el hogar, resulta importante, una revisión de un experto que evite las corrientes de aire y la humedad
Adenoides: niños al quirófano


Es poco común someter a un niño a los rigores de la sala de cirugía. Sin embargo, existe un procedimiento quirúrgico que es casi un clásico de la edad infantil: la extirpación de las adenoides, una formación de tejido linfático situado en la zona de transición entre la nariz y la garganta que aparece en el segundo mes de vida.
Las adenoides alcanzan su máximo tamaño durante la pubertad, momento en que comienzan su involución. Su crecimiento (que en la jerga medica se denomina hipertrofia de adenoides) o su infección crónica se da durante la niñez, pero su extirpación (adenoidectomía) está justificada sólo en caso de obstrucción nasal persistente y en caso de repetidas infecciones. Se trata de una intervención excepcional en los adultos.

Las adenoides están formadas por un tejido similar al de las amígdalas, que está situado en la parte posterior de la nariz. No son visibles cuando se inspecciona la boca porque quedan escondidas detrás del paladar. Como las amígdalas, pueden sufrir desde procesos infecciosos hasta tumorales. Los más frecuentes son las inflamaciones provocadas por infecciones virales o bacterianas (por ejemplo, amigdalitis o angina pultácea).

Los científicos creen que las adenoides funcionan como parte del sistema inmunológico del cuerpo, filtrando los gérmenes que intentan invadir el cuerpo, y que ayudan a desarrollar anticuerpos contra los gérmenes. Esto ocurre principalmente durante los primeros años de vida, tornándose menos importantes cuando transcurren los años. Pero los niños a quienes se le extraen las amígdalas o adenoides no sufren pérdidas en su resistencia, porque otros tejidos linfáticos del organismo suplen la función de los extirpados.

Síntomas de alerta

Distintos procesos -como infecciones reiteradas, alergia o factores irritantes- pueden provocar un aumento del tamaño de las adenoides y, como consecuencia, la persistencia de la inflamación. Estos cuadros clínicos, si bien configuran procesos benignos, pueden repetirse y llegar a poner en riesgo la vida del paciente.

Los especialistas coinciden en que la extirpación de las adenoides está justificada sólo en caso de obstrucción nasal persistente o de infecciones repetidas del tejido adenoideo que provoca otitis de repetición, o moco persistente en uno o ambos oídos. Para establecer el diagnóstico, se basan en los síntomas, el examen físico y el estudio radiográfico.

El niño o el adulto con adenoides grandes o con infecciones de adenoides puede presentar algunos de los siguientes síntomas:


Dificultad para la respiración por la nariz, por lo que respira normalmente por la boca.
Habla como si la nariz estuviera obstruida.
Respira ruidosamente.
Ronca durante el sueño.
Puede tener pausas de apnea (deja de respirar durante unos pocos segundos mientras duerme).
Catarros nasales, con moco permanentemente en la nariz.
Tos nocturna.
Otitis agudas con frecuencia.
Ganglios en el cuello.
Repercusión general y pérdida de peso, sobre todo en los lactantes.
Fiebre.

La solución
El tratamiento inicial de las infecciones en las adenoides son los antibióticos. No obstante, ocurre que estos trastornos suelen ser recurrentes, y las adenoides hipertróficas producen verdadera dificultad respiratoria, con pausas de apnea y problemas en el habla, además de influir en la aparición de otitis. El otorrinolaringólogo indicará entonces su extirpación quirúrgica.

La adenoidectomía es una intervención rápida (alrededor de media hora), que se efectúa con la ayuda de un instrumento que se introduce por la boca y permite la extirpación de la mayor parte del tejido adenoideo.

Según los otorrinolaringólogos, la extirpación conjunta de las adenoides y las amígdalas es cada vez menos frecuente, pero la adenoidectomía sí puede ir acompañada por la colocación de tubos de ventilación a través del tímpano. Esto se realiza para favorecer la aireación del oído medio y está indicada en caso de otitis medias agudas de repetición, otitis con pérdida auditiva y en casos de retracción del tímpano. Esta intervención se realiza una vez comprobado que no se produce una reabsorción espontánea del moco del oído y que la inflamación no responde a los tratamientos farmacológicos.

El tubo de ventilación se expulsa espontáneamente entre 3 meses y 1 año después de su inserción y, habitualmente, el tímpano se cierra completamente.

Sin embargo, y a pesar de que se trata de una intervención ambulatoria, los especialistas hacen las siguientes advertencias:


Es necesario permanecer en ayunas ocho horas antes de la operación.
La operación debe realizarse con anestesia general, en un quirófano, bajo la vigilancia de un anestesista y con la monitorización necesaria para controlar todas las constantes y minimizar los riesgos.
El cirujano extraerá las adenoides a través de la boca, sin realizar incisiones en la piel.
La extirpación de las adenoides no influye de forma negativa en las defensas del organismo. La función de las adenoides es suplida por otros tejidos del organismo.
En la mayoría de los casos, el tiempo de estancia en el hospital es de 5 a 10 horas.
Cuando se le da el alta al paciente, el otorrinolaringólogo prescribirá tratamiento antibiótico.
Generalmente no es necesario indicar tratamiento para el dolor.

¿Cuáles son los riesgos de la adenoidectomía?
La adenoidectomía es realizada con anestesia general y esto entraña un riesgo anestésico igual que cualquier otra operación. Afortunadamente, gracias a las medidas de control y los nuevos fármacos anestésicos este riesgo es mínimo. Una complicación de la adenoidectomía es el sangrado excesivo. Está complicación puede minimizarse siguiendo las recomendaciones del otorrinolaringólogo para el período postoperatorio. Cuando la hemorragia ocurre, la mayoría de las veces es escasa y cesa espontáneamente. En ocasiones, sin embargo, es necesario el ingreso del paciente en el hospital para el control bajo anestesia del punto sangrante.

¿Qué cuidados deben tenerse tras la operación de adenoides?

Tras la intervención de adenoides se forma en la zona de la operación una costra que no se debe desprender bruscamente para evitar el riesgo de sangrado. Por eso, es conveniente el reposo relativo, y evitar los ejercicios bruscos. Los dos primeros días posteriores a la intervención se deberá seguir una dieta blanda y fría. Hay medicamentos como el ácido acetilsalicílico (aspirina) que interfieren en la coagulación. Debe procurarse evitarlos, antes y después de la intervención.





Escríbeme
Adenoides: niños al quirófano


Es poco común someter a un niño a los rigores de la sala de cirugía. Sin embargo, existe un procedimiento quirúrgico que es casi un clásico de la edad infantil: la extirpación de las adenoides, una formación de tejido linfático situado en la zona de transición entre la nariz y la garganta que aparece en el segundo mes de vida.
Las adenoides alcanzan su máximo tamaño durante la pubertad, momento en que comienzan su involución. Su crecimiento (que en la jerga medica se denomina hipertrofia de adenoides) o su infección crónica se da durante la niñez, pero su extirpación (adenoidectomía) está justificada sólo en caso de obstrucción nasal persistente y en caso de repetidas infecciones. Se trata de una intervención excepcional en los adultos.

Las adenoides están formadas por un tejido similar al de las amígdalas, que está situado en la parte posterior de la nariz. No son visibles cuando se inspecciona la boca porque quedan escondidas detrás del paladar. Como las amígdalas, pueden sufrir desde procesos infecciosos hasta tumorales. Los más frecuentes son las inflamaciones provocadas por infecciones virales o bacterianas (por ejemplo, amigdalitis o angina pultácea).

Los científicos creen que las adenoides funcionan como parte del sistema inmunológico del cuerpo, filtrando los gérmenes que intentan invadir el cuerpo, y que ayudan a desarrollar anticuerpos contra los gérmenes. Esto ocurre principalmente durante los primeros años de vida, tornándose menos importantes cuando transcurren los años. Pero los niños a quienes se le extraen las amígdalas o adenoides no sufren pérdidas en su resistencia, porque otros tejidos linfáticos del organismo suplen la función de los extirpados.

Síntomas de alerta

Distintos procesos -como infecciones reiteradas, alergia o factores irritantes- pueden provocar un aumento del tamaño de las adenoides y, como consecuencia, la persistencia de la inflamación. Estos cuadros clínicos, si bien configuran procesos benignos, pueden repetirse y llegar a poner en riesgo la vida del paciente.

Los especialistas coinciden en que la extirpación de las adenoides está justificada sólo en caso de obstrucción nasal persistente o de infecciones repetidas del tejido adenoideo que provoca otitis de repetición, o moco persistente en uno o ambos oídos. Para establecer el diagnóstico, se basan en los síntomas, el examen físico y el estudio radiográfico.

El niño o el adulto con adenoides grandes o con infecciones de adenoides puede presentar algunos de los siguientes síntomas:


Dificultad para la respiración por la nariz, por lo que respira normalmente por la boca.
Habla como si la nariz estuviera obstruida.
Respira ruidosamente.
Ronca durante el sueño.
Puede tener pausas de apnea (deja de respirar durante unos pocos segundos mientras duerme).
Catarros nasales, con moco permanentemente en la nariz.
Tos nocturna.
Otitis agudas con frecuencia.
Ganglios en el cuello.
Repercusión general y pérdida de peso, sobre todo en los lactantes.
Fiebre.

La solución
El tratamiento inicial de las infecciones en las adenoides son los antibióticos. No obstante, ocurre que estos trastornos suelen ser recurrentes, y las adenoides hipertróficas producen verdadera dificultad respiratoria, con pausas de apnea y problemas en el habla, además de influir en la aparición de otitis. El otorrinolaringólogo indicará entonces su extirpación quirúrgica.

La adenoidectomía es una intervención rápida (alrededor de media hora), que se efectúa con la ayuda de un instrumento que se introduce por la boca y permite la extirpación de la mayor parte del tejido adenoideo.

Según los otorrinolaringólogos, la extirpación conjunta de las adenoides y las amígdalas es cada vez menos frecuente, pero la adenoidectomía sí puede ir acompañada por la colocación de tubos de ventilación a través del tímpano. Esto se realiza para favorecer la aireación del oído medio y está indicada en caso de otitis medias agudas de repetición, otitis con pérdida auditiva y en casos de retracción del tímpano. Esta intervención se realiza una vez comprobado que no se produce una reabsorción espontánea del moco del oído y que la inflamación no responde a los tratamientos farmacológicos.

El tubo de ventilación se expulsa espontáneamente entre 3 meses y 1 año después de su inserción y, habitualmente, el tímpano se cierra completamente.

Sin embargo, y a pesar de que se trata de una intervención ambulatoria, los especialistas hacen las siguientes advertencias:


Es necesario permanecer en ayunas ocho horas antes de la operación.
La operación debe realizarse con anestesia general, en un quirófano, bajo la vigilancia de un anestesista y con la monitorización necesaria para controlar todas las constantes y minimizar los riesgos.
El cirujano extraerá las adenoides a través de la boca, sin realizar incisiones en la piel.
La extirpación de las adenoides no influye de forma negativa en las defensas del organismo. La función de las adenoides es suplida por otros tejidos del organismo.
En la mayoría de los casos, el tiempo de estancia en el hospital es de 5 a 10 horas.
Cuando se le da el alta al paciente, el otorrinolaringólogo prescribirá tratamiento antibiótico.
Generalmente no es necesario indicar tratamiento para el dolor.

¿Cuáles son los riesgos de la adenoidectomía?
La adenoidectomía es realizada con anestesia general y esto entraña un riesgo anestésico igual que cualquier otra operación. Afortunadamente, gracias a las medidas de control y los nuevos fármacos anestésicos este riesgo es mínimo. Una complicación de la adenoidectomía es el sangrado excesivo. Está complicación puede minimizarse siguiendo las recomendaciones del otorrinolaringólogo para el período postoperatorio. Cuando la hemorragia ocurre, la mayoría de las veces es escasa y cesa espontáneamente. En ocasiones, sin embargo, es necesario el ingreso del paciente en el hospital para el control bajo anestesia del punto sangrante.

¿Qué cuidados deben tenerse tras la operación de adenoides?

Tras la intervención de adenoides se forma en la zona de la operación una costra que no se debe desprender bruscamente para evitar el riesgo de sangrado. Por eso, es conveniente el reposo relativo, y evitar los ejercicios bruscos. Los dos primeros días posteriores a la intervención se deberá seguir una dieta blanda y fría. Hay medicamentos como el ácido acetilsalicílico (aspirina) que interfieren en la coagulación. Debe procurarse evitarlos, antes y después de la intervención.

¿Qué es astrocitoma cerebeloso infantil?

El astrocitoma cerebeloso infantil es un tipo de tumor cerebral. Los tumores del cerebro consisten en la formación de tejidos anormales dentro del cráneo y pueden ser benignos (no tener cáncer) o malignos (que contienen células cancerosas). El cerebro es un órgano que controla funciones vitales, como la memoria y el aprendizaje, los sentidos (el oído, la vista, el olfato, el gusto y el tacto) y las emociones. También controla otras partes del cuerpo, incluyendo los músculos, los órganos y los vasos sanguíneos. Además de la leucemia y el linfoma, los tumores del cerebro son el tipo más común de cáncer que ocurre en la niñez.

Este sumario del PDQ cubre sólo los tumores que se originan en el cerebro (tumores cerebrales primarios), y no los tumores cerebrales metástáticos, que son tumores secundarios formados por células cancerosas que se han originado en alguna otra parte del cuerpo y se han extendido al cerebro. Los tumores cerebrales pueden afectar tanto a niños como a adultos; no obstante, el tratamiento para ambos puede ser diferente. También se encuentra disponible un sumario de información para pacientes en el PDQ sobre el cáncer cerebral en adultos.

Los astrocitomas son tumores que se originan en las células del cerebro llamadas astrocitos. El astrocitoma cerebeloso ocurre en el área del encéfalo llamada cerebelo, el cual está situado detrás del cerebro y controla el equilibrio y las actividades motoras complejas, incluyendo caminar y hablar. Los astrocitomas cerebelosos ordinariamente crecen lentamente y no se extienden generalmente de donde se originan hacia otras partes del cerebro o el cuerpo, aunque pueden ocupar áreas extensas. Algunos astrocitomas formas quistes o se encuentran dentro de un quiste.

Si su niño tiene síntomas cuya causa puede ser un tumor cerebral, sus médicos pueden hacerle un examen por resonancia magnética, prueba diagnóstica en la cual se usan ondas magnéticas para tomar imágenes del cuerpo.

Con frecuencia, se requiere cirugía para determinar la presencia de un tumor cerebral y determinar el tipo de tumor que es. El médico puede cortar un pedazo pequeño de tejido del tumor y examinarlo con el microscopio, procedimiento que se conoce como biopsia. Algunas veces se realiza la biopsia haciendo un pequeño agujero en el cráneo y utilizando una aguja para extraer una muestra del tumor.

Las probabilidades de que el niño se recupere (pronóstico) dependerán en parte de la ubicación del tumor y de cuánto se haya extendido.

Explicación de las etapas

Una vez detectado el astrocitoma cerebeloso infantil, se harán más análisis para obtener más información acerca del tumor. Si se toma una muestra mediante una biopsia, se examinarán las células cancerosas cuidadosamente con el microscopio para ver en qué difieren de las células normales De esta manera se determinará el grado histológico del tumor. Las células de tumores de grado más alto y con aspecto más anormal suelen crecer más rápido y ser más malignas que las de los tumores de grado más bajo. El médico del niño necesita saber el grado del tumor para planificar el tratamiento adecuado.

No existe clasificación para el astrocitoma cerebeloso infantil. El tratamiento depende de la ubicación y el grado del tumor y del tratamiento previo que haya recibido el paciente.

- Astrocitoma cerebeloso infantil no tratado: Astrocitoma cerebeloso infantil no tratado significa que no se ha administrado ningún tratamiento excepto para tratar los síntomas.

- Astrocitoma cerebeloso infantil recurrente: Enfermedad recurrente significa que el cáncer ha regresado (recurrido) después de haber sido tratado. Puede regresar al cerebro o a otra parte del cuerpo.

Aspectos generales de las opciones de tratamiento

Existen tratamientos para todos los niños con astrocitomas cerebelosos. Se usan tres tipos de tratamiento:

Cirugía (la extracción del cáncer en una operación).
Radioterapia (el uso de rayos X en dosis elevadas para eliminar las células cancerosas).
Quimioterapia (el uso de medicamentos para eliminar las células cancerosas).

Se puede utilizar más de un tipo de tratamiento dependiendo de las necesidades del paciente.

Un grupo de médicos con experiencia que trabajen en equipo puede administrar con frecuencia el mejor tratamiento para los niños con astrocitoma cerebeloso. El tratamiento del niño a menudo estará coordinado por un oncólogo pediatra, un médico que se especializa en el cáncer infantil. El oncólogo pediatra le puede referir a otros médicos, tales como un neurocirujano pediatra (un especialista en cirugía infantil del cerebro), un neurólogo pediatra, un psicólogo, un radiooncólogo y otros médicos que se especialicen en el tipo de tratamiento que requiera el niño.

La cirugía es el tratamiento más común para los niños con astrocitoma cerebeloso. A menudo es posible extirpar el tumor entero o casi entero.

Si no se puede eliminar el tumor completamente, puede que se administre radioterapia. Este tratamiento consiste en el uso de radiación de alta energía proveniente de rayos X y de otras fuentes para eliminar células cancerosas y reducir tumores. La radioterapia para tumores cerebrales infantiles normalmente proviene de una máquina que está fuera del cuerpo (radioterapia externa).

Debido a que la radioterapia puede afectar al crecimiento y el desarrollo del niño, se puede administrar quimioterapia para retrasar o eliminar la necesidad de usar radioterapia. La quimioterapia consiste en el uso de medicamentos para eliminar células cancerosas. La quimioterapia se puede tomar de forma oral o inyectarse en una vena (de forma intravenosa) o músculo. De dice que la quimioterapia es un tratamiento sistémico porque el medicamento entra en el torrente sanguíneo, viaja por el cuerpo y puede eliminar células cancerosas por todo el cuerpo.

Tratamiento por etapas

El tratamiento para el astrocitoma cerebeloso dependerá de la ubicación y extensión del tumor, y de la edad y salud general del niño.

El niño podría recibir tratamiento que se considera estándar en base a su eficacia en varios pacientes durante estudios pasados, o usted podría optar por ingresar al niño en una prueba clínica. No todos los pacientes se curan con terapia estándar y algunos tratamientos estándar podrían tener más efectos secundarios de los deseados. Por estas razones, las pruebas clínicas están diseñadas para evaluar nuevos tratamientos y encontrar mejores formas de tratar a los pacientes con cáncer. Están en curso pruebas clínicas para los tumores cerebrales infantiles en la mayor parte del país. Si desea más información, llame al Servicio de Información sobre el Cáncer al 1-800-4-CANCER (1-800-422-6237); TTY 1-800-332-8615.

ASTROCITOMA CEREBELOSO INFANTIL NO TRATADO

El tratamiento para el astrocitoma cerebeloso que no se ha tratado previamente dependerá de si se puede extirpar todo el cáncer durante una operación. Si se extrae todo el cáncer, puede que no se administre más tratamiento. Si queda algo de tumor después de la cirugía, se puede administrar radioterapia después de la cirugía, o el médico puede esperar hasta que el cáncer empiece a crecer otra vez antes de administrar radioterapia. Si el niño es muy pequeño y no se puede extraer todo el tumor durante la cirugía, se puede administrar quimioterapia para retardar el uso de la radioterapia.

ASTROCITOMA CEREBELOSO INFANTIL RECURRENTE

Es posible que el tumor vuelva a aparecer (recurra) muchos años después del tratamiento inicial. En el momento de la recidiva, se realizará una evaluación completa para determinar la extensión del nuevo tumor. El tratamiento para la enfermedad recurrente dependerá de si el tumor regresa al mismo lugar donde se originó y del tratamiento administrado anteriormente.

Si el niño fue tratado con cirugía sola, el tratamiento podría consistir en cirugía adicional con el fin de extraer la mayor cantidad de tumor posible. Si no se puede realizar la cirugía, se podría administrar radioterapia. A los pacientes que recibieron radioterapia inicialmente y que no pueden someterse a una operación para el tumor recurrente, se les puede administrar quimioterapia. Se están estudiando en pruebas clínicas el papel de la quimioterapia en el tratamiento de los tumores cerebrales recurrentes.
Diagnóstico y Observación Del Déficit Atencional (ADD)


En este artículo

Diagnóstico
Observación e informes
Observación desde la familia
Observación desde la escuela y el aula
Autoestima
Vea: Otros artículos relacionados

Lic. en Psicopedagogía Sarah Rofman*
Lic. en Psicopedagogía Marta Valín Arias*
Lic. en Psicopedagogía Beatriz Elpiner*

Diagnóstico

El Déficit Atencional (ADD) no es de fácil diagnóstico, se requiere de un abordaje multidisciplinario, donde se tengan en cuenta las conductas que el individuo muestra en los diferentes ámbitos en los que se desempeña. Esto se logra con entrevistas personales, informes familiares, docentes, del ámbito laboral o de los líderes sociales que están en contacto con él. Se deben también analizar los antecedentes evolutivos, los exámenes físico, psíquico, psicopedagógico y neurológico, realizados por el especialista de cada área.

De acuerdo a estas observaciones hechas al probable sujeto con ADD, el profesional a cargo del caso, determinará las estrategias de acción y el tratamiento pertinente.

Es importante destacar que lo ideal es que un sólo profesional coordine las tareas de los otros profesionales, de la escuela y de la familia.

Observación e informes

Los ámbitos en que se mueve el niño o adulto con sospecha de padecer ADD, son muy buenos informantes respecto de la forma de actuar de estas personas.

Habría que tener en cuenta que las conductas a observar deben aparecer reiteradamente, durante bastante tiempo y no en forma aislada y casual. En general se habla de 6 meses como mínimo, porque problemas de distracción tenemos todos, relacionadas con situaciones emocionales, preocupaciones, cansancio, etc., que no se deben confundir con ADD.

También es interesante observar, en que momentos aparece la distractibilidad, que ocurre con el grupo familiar, en el ámbito laboral, en el aula, en la institución, etc.

Observación desde la familia

Los datos necesarios para conocer el comportamiento del sujeto dentro del grupo familiar estarán a cargo del profesional coordinador.

Algunos profesionales tienen una guía ya confeccionada con las preguntas que consideran más importantes y las envían para que los padres las contesten y la devuelvan al profesional que la entregó. Nosotros pensamos que recabar de esta manera los datos limita al profesional en la apreciación de las respuestas, porque en un listado escrito se pierden los gestos, las emociones, las miradas y no existe la posibilidad de re-pregunta o la profundización de algo que aparecería como significativo, por lo cual nosotros proponemos la entrevista personal.

La guía debe tener una historia familiar y de desarrollo madurativo. Para investigar la presencia del ADD se sugieren las siguientes preguntas:


Descripción del grupo y sus relaciones
Participación en las tareas escolares: ¿quién, cómo, dónde. etc. ?
A quién se le pide permiso. ¿Por qué ?
¿Quién ayuda a organizar las actividades ?
¿Cuándo se lo ve bien en casa ?
¿Cuándo se lo ve mal en casa ?
¿Cómo reacciona la familia ante los fracasos ?
¿Cómo controlan los horarios ?
¿Cómo se maneja con el dinero ?
¿Con quién comparte el cuarto ?
¿Qué tareas de casa comparte ?
¿Qué le gusta hacer en la casa ?
¿Qué no le gusta hacer en casa ?
¿Cómo está su cuarto ?
¿Cómo está su placard ?
¿Cómo está su ropa ?
¿Cómo están sus juegos ?
¿Le cuesta tomar decisiones ?
¿A quién le pide ayuda ?
¿Cómo se enteran de la actividad escolar ?
¿Conoce sus horarios ?
¿Conoce a sus compañeros y docentes ?
¿Tiene los teléfonos de sus compañeros ?
¿Tiene amigos?
¿La familia los conoce?
¿Qué le gusta de la escuela?
¿Qué no le gusta de la escuela?
¿Se levanta bien para ir a la escuela?
Observación desde la escuela y el aula

A pesar de preferir la entrevista personal, ésta no siempre es posible, por cual para hacer la observación desde la escuela, sería interesante tener algunas planillas preparadas. Los docentes de esta forma, no tendrían gran recargo de tarea, se les facilitarían los datos a observar y se unificaría el criterio de información cuando el chico tiene muchos docentes.

A continuación damos ejemplos de las observaciones que deberían figurar.


¿Sale sin permiso ?
¿Molesta a sus compañeros ?
¿Es muy charlatán ?
¿Pierde cosas ?
¿No termina de copiar sus tareas ?
¿Tiene dificultad en organizar sus pertenencias ?
¿Tiene dificultad en planificar las actividades ?
¿Tiene dificultad en el manejo del tiempo ?
¿Pierde la calma ?
¿Discute con pares y adultos ?
¿Se aísla ?
¿Se disculpa excesivamente ?
¿No puede medir la gravedad de sus actos ?
¿No presta atención a las reglas sociales ?
¿Reacciona rudamente ante hechos menores ?
¿Es pasivo y sumiso ?
¿Está alejado del resto ?
¿Dificultades al escribir ?
¿Dificultades al escuchar ?
¿Tiene dificultades específicas en lenguaje y /o matemáticas ?
También se deben observar las dificultades académicas con la mayor precisión posible.
Las particularidades de la conducta de las personas con ADD, en general, aparecen en todos los ámbitos. Pero cuando esto no sucede en determinado contexto, vale la pena tener en cuenta en que lugares, momentos o tipos de tarea acontece, para utilizarlo como apoyo durante el tratamiento.

La particularidad que tiene la presentación del síntoma en lugares o momentos determinados aclarará cuales son las condiciones contextuales que provocan la aparición de la conducta disarmónica.

Autoestima

En el diagnóstico es importante evaluar el nivel de autoestima porque nos va dar datos sobre compromiso emocional del cuadro.

En general la autoestima no es observable por sí misma, pero hay conductas que muestran como está funcionando. Si la persona tiene la suya alta mostrará formas de actuar seguras, sin temor a equivocarse, sin dar excusas, sin mentir y sin retraerse. En cambio si su auto-evaluación es deficiente, su comportamiento se teñirá con el enojo propio de no ser como se espera, tal vez agresivamente, tal vez con depresión o con inseguridad manifiesta, encubierta en la timidez.

Los sujetos con ADD que tienen baja autoestima muestran como consecuencia de esto algunas de las siguientes conductas :


Retraimiento
Desafío
Enojo sin causa aparente
Imposibilidad de relacionarse
Dejar de hacer cosas
Decir no puedo
No tener cuidado físico
Ser líder negativo <
* Miembros de F.A.D.I.P. (Fundación para la Asistencia, Docencia e Investigación Psicopedagógica) Buenos Aires- Argentina. E-mail: fadip@tutopia.com

Otros artículos sobre el tema


Creciendo con el Déficit Atencional (ADD)